Ugg tres cantos

Hace unos meses no querían ni compartir con el mundo el nombre de su primera hija aunque quizá aquello fue porque se equivocaron, le pusieron un nombre de chico y les daba apuro, pero ahora ha sido el propio papá, Ryan Reynolds, el que ha querido enseñar un pedacito de su felicidad en su recién estrenada cuenta de Instagram (Ryan, como novato en la red social tenemos que advertirte: usar fotos de bebés o de gatos para ganar seguidores rápidamente está muy visto).“La lucha libre de pulgares nunca fue justa. Curiosamente mi mano es la más pequeña”, ha escrito el que fuera Linterna Verde acompañando la bonita imagen de la manita de James Reynolds, su primera hija, a la que juró proteger como un súper héroe: “En el momento en que vi los ojos de mi hija supe que, si estuviéramos siento atacados, usaría a mi mujer como escudo humano para proteger a mi bebé”, fueron nada más y nada menos sus primeras declaraciones tras convertirse en papá las pasadas navidades.

Precisamente su esposa Blake Lively, ese hipotético escudo humano, y él eran poco aficionados a compartir su vida en redes sociales, pero desde que el actor se abriera cuenta de Instagram hace solo una semana ha cambiado de opinión ay, Ryan, a ver si tú también te nos vas a enganchar. Así que le seguiremos muy de cerca, por si se anima a enseñarnos algo más de la niña, que ya va camino de cumplir cinco meses.Sin enseñar fotos, la que no ha parado de hablar de ella ha sido su madre, Blake Lively, que aprovechó la gira promocional de su última película para bromear: “Me unto trufas en los pezones para que desarrolle un paladar equilibrado desde la más tierna infancia; ¡así no tiene que comer solo comida gris!”, dijo en una conferencia de prensa para después tener que aclarar sí, muchos se lo tomaron al pie de la letra que solo era un chiste.Todos los maquilladores se quedan con él cuando les preguntas qué tres productos se llevarían a una isla desierta. Incluso por delante de la base de maquillaje, recurren a él porque es como un interruptor para el rostro.

Como su nombre indica, aporta luz a las zonas de sombra: surco nasogeniano (la arruga que se dibuja desde la nariz hasta la comisura de los labios), el hueco de la barbilla, el exterior del ojo, el espacio entre la ceja y la caída del párpado… Además de ir a zonas oscuras, tiene la virtud de llamar la atención sobre los rasgos más favorecedores de cada rostro: alrededor de los ojos, en lo alto de los pómulos y encima del labio superior.En que nunca pondrías iluminador encima de un grano. Me explico: el corrector tapa, el iluminador realza. Tampoco tiene cobertura suficiente para tapar una mancha. Es decir, cada uno tiene su función: El corrector, para aclarar ojeras o tapar manchas, rojeces e imperfecciones; el iluminador, para poner sobre las zonas del rostro que sobresalen y que, de esa forma, parezcan irradiar luz.Mal puesto, el de una careta de oso panda. Bien puesto, un par de ojos como dos focos, en el buen sentido. Instrucciones: con el pincel, pon una pequeña cantidad de líquido iluminador sobre la zona de las ojeras y, con ayuda de la yema del dedo anular, difumínalo con suaves golpecitos, hasta conseguir que quede perfectamente fundido. No olvides difuminar hacia abajo hasta que se mezcle con el resto de piel.El desaparecido maquillador Kevyn Aucoin era el experto en resaltar los rasgos con luces y sombras. Aunque en este dibujo, sacado de su libro ‘Making Faces’. se vea quizá un poco exagerado, adáptalo para tu maquillaje tomando como guía lo fundamental: hay que iluminar en el centro del rostro y en los huesos. Los tonos más oscuros (que nosotras solemos marcar con polvos de sol), para contornear el rostro y aportarle angulosidad.