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Mucho antes de superar aquel casting en Globomedia, la vida de Amaia se dividía entre los estudios y el atletismo. “A los nueve años me especialicé en salto de vallas y de altura en el equipo del colegio. Odiaba correr, sobre todo los entrenamientos de cross que se hacían campo a través, saltando charcos… Prefería el momento de la acción, de saltar”, recuerda. Estuvo en el equipo hasta los 17 años y llegó a ser campeona de España júnior de 80 metros vallas. Después llegó el año que pasó en Estados Unidos.$5 Uggs Amaia aterrizó en Midland, un pueblo granjero de Carolina del Norte, un caluroso día de finales de agosto. La familia de intercambio que apareció para recibirla en el aeropuerto era metodista. “No me dejaban hacer nada: ¿a dónde vas? ¿con quién? a qué hora piensas volver? Y todos los domingos me obligaban a ir a misa”, recuerda la actriz.

El momento de adaptación fue duro, pero ella asegura que aquel año le ayudó. “Fue un toque de atención.$5 Uggs Además, ¡en la iglesia conocí a mi primer novio!”, dice entre risas. Después del éxito de ‘Sin tetas…’ , la segunda ficción nacional más vista de las cadenas comerciales de televisión, a la actriz le esperaba otra serie revolucionaria: ‘Felipe y Letizia’ se colocó enseguida en el tercer puesto de ese mismo listado en 2010. El papel de la periodista que se convierte en princesa cayó en sus manos a la vez que tuvo la oportunidad de cumplir un viejo sueño de motera empedernida como es ella: recorrer la Ruta 66 en Harley-Davidson. Mientras la productora grababa escenas en las que ella no aparecía, los Salamanca hacían las maletas para volar a Salt Lake City.

“Iba caracterizada de Letizia y llevaba unas pintas rarísimas. No me podía dar el sol y en la productora no se podían enterar de mi viaje en moto. Si me llega a pasar algo, se acaba la serie”, sonríe. Tenían por delante 10 días para recorrer 932 kilómetros por una de las carreteras más legendarias de Estados Unidos.$5 Uggs “Aún recuerdo las broncas. En mi familia nos llevamos muy bien, pero mi padre y yo tenemos mucho carácter. Somos igual de cabezotas. Nos peleamos todo el viaje por ver quién leía bien el mapa. Los dos queríamos ser el líder de la manada”, se ríe.