Ugg 5 av

Confieso que todo me gusta de Isabel Preysler hoy. Si la hubiera conocido, como ella misma dice,Ugg 5 av en el ojo del huracán, seguramente la habría encontrado más nerviosa, iinsegura y mecánica. Desde hace unos años es interesantísima. La mirada, sus gestos, su forma de hablar, más seductora que su apariencia. Salpica sus frases con “esto y lo otro”, que la hacen gesticular mucho. Imita muy bien a algunas personas conocidas y los que hemos disfrutado con ella lo consideramos un espectáculo de alta comedia. Sus prolongados “hum” cuando algo no le convence hielan el aparato telefónico.

Igual que sus lapidarios “muy bien, perfecto”, cuando entiende que una argumentación ha llegado a su fin. Y los “¿no encuentras?”, que cierran muchas de sus frases. Pero, en el fondo, la hipnótica fascinación de Preysler sigue sin conseguir fórmula ni explicación.Ugg 5 av Su innegable aspecto físico ha permitido a muchas mujeres dejar de ver los cincuenta años y ahora los sesenta, que están por llegar, como aquella frontera en que la vida se convertía en invisibilidad. “Desde niña, siempre he practicado mucho deporte. Hacia natación, montaba a caballo, jugaba al tenis, al bádminton, esquiaba y desde hace muchos años practico yoga. Creo que el cuerpo siempre te responde. Soy comilona y no me gusta privarme de cosas que me encantan.

Pero no engordo porque no estoy quieta un minuto”. ¿Es cierto que ayuna una vez a la semana?Ugg 5 av “Es más una limpieza, una desintoxicación, aunque te ponga de mal humor”, concreta.Es rápida de pensamiento, muy sabia, parece de vuelta de todo. “Creo que siempre he sido sensata. Siempre he intentado actuar con sentido común, pero en algunas ocasiones me habría encantado no serlo”, confiesa. Y empieza a reírse. “¡La que habría liado!”. Y prolonga la risa. Ahora está completamente cómoda, con ganas de hablar, de verse un poco desde fuera. “Me he pasado media vida como si estuviera pisando huevos, con un cuidado espantoso. Soy enemiga de los fanatismos, en la política, en la religión y en todo.