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“Una vez volvíamos de un viaje juntos pero pasamos la aduana por separado. Como en esa época yo llevaba escoltas, pude esquivar la larguísima cola y le dije a uno de ellos que fuera a recoger a Miguel. Cuando él se acercó, me miró y dijo muy alto: ‘Todavía como en el franquismo”.Ugg 46 rue du four En una escapada a las Bahamas, Preysler hacía la maleta con prendas de invierno delante de la seño de los niños, a quien había dicho que viajaría a Nueva York. Metió también varios trajes de baño. “Señora, pero ¿qué va a hacer con esos trajes de baño en Nueva York con el frío que hace allí?”. “Nunca se sabe, seño. Nunca se sabe…”, esgrimió la rapidísima Isabel.

Las risas que provocan ahora estas historias no disimulan su esfuerzo gigantesco para evitar que uno de los grandes romances nacionales fuera descubierto por la prensa. ¿Cómo lo hizo, siendo una de las personas mas perseguidas del país? “Mucha organización”, confiesa.Ugg 46 rue du four El romance Boyer-Preysler no sólo alimentó páginas de la prensa rosa y política; inauguró un estilo de información enfocado al debate y el rumor, la construcción de leyendas urbanas, el cruce de análisis social con la proliferación de injurias,epítetos y mentiras.

Durante el largo chaparrón,Ugg 46 rue du four los dos mantenían una calma crucial que terminó por convertir a Preysler en una esfinge incapaz de saltarse el papel. Cuando la conversación se dirige hacia ese momento de su vida, ella cruza los brazos y las piernas, refugiándose en la butaca Eames.Es cierto que Boyer la invitó al ministerio de Hacienda para una pequeña fiesta de cumpleaños? “Sí. Éramos doce invitados. Fue la única vez que pisé el Ministerio”. ¿No estaba en el despacho de Miguel cuando renunció como ministro en el primer gobierno de Felipe González? “No, no estaba allí”. La historia periodística de esa época la sitúa como la culpable de esa renuncia. “Eso es falso. Miguel tomó la decisión por razones políticas”, zanja rotunda.