Uggs en el corte ingles

Para algunos documentalistas locales fue el propio Antonio María Alvarez quien dispuso la construcción de un teatrillo para uso particular y reducida corte de amigos, eligiendo para ello un local en planta interior que disimulara su existencia a obvios efectos. Ya existían en la ciudad algunos cafés cantantes, cuyos escándalos nocturnos preocupaban a las autoridades, y no deseaba tal señor figurar en la nómina de los desacreditados propietarios de los mismos. Esto puede explicar la atípica situación de un local, primero de los de su género que se constata en la arquitectura doméstica de aquellos decenios, simulando su interior desde la calle por unos huecos enrejados que parecían iluminar alcobas y espacios familiares, cuando en realidad aireaban la atmósfera cargada de un cafetín.Por el interior y a través de un ojo de patio en el que la vecindad ponía a orear su ropa entraba cenitalmente la luz del día, alcanzando únicamente los balcones superiores. La cubierta era de teja moruna y vertía pluviales hacia el mismo ojo de patio por el lado interior y hacia la placita que centra el pasaje por el exterior.

Era un local reducido. Y así como las tejas de la cubierta se distribuyen en diez segmentos irregulares que casi le dan la forma decagonal, el salón público, elevado en la primera planta, era casi un círculo pentagonal tan mal diseñado como peor enlucido. El escenario era de modestas dimensiones y a sus lados se abrían seis palcos, en realidad verdaderos reservados para gentes con ganas de nocturna jarana con presencia femenina. Carecía de camerinos y los artistas, hombres o mujeres, tenían que ataviarse y desvestirse amparados por un sistema de cortinas y lonas que nadie custodiaba. El piano quedaba a pie de escenario y el público se acomodaba en veladores situados de manera que, por sus estrechos pasillos, pudieran transitar activos camareros de grandes y redondas bandejas, largas patillas y engomados bigotes.

El curso escolar 2017-2018 comenzará el 11 de septiembre para Infantil y Primaria y el 15 de septiembre para ESO y Bachillerato Estos son los 77 nuevos puestos de funcionario que oferta la Diputación de Málaga A poco de finalizar la construcción del pasaje de Alvarez fueron abriéndose los primeros y modestos establecimientos comerciales, muchos de los cuales alcanzaron los decenios iniciales del presente siglo, si bien ya en manos de propietarios distintos a sus fundadores. De ellos hay que recordar el Bazar Suizo, El Martillo y el, para muchos malagueños de la época entrañable, Café Munich, que ya estaba en funcionamiento cuando la visita a Málaga de la reina Isabel II en el otoño de 1862. Otro comercio de los más antiguos fue el Salón de Limpieza del Calzado, que distintos propietarios lo hicieron llegar a nuestros días.